lunes, diciembre 27, 2004

De emilios heredables

A través del Navegante, medio que consulto habitualmente pues me gusta su estilo, leo que la familia de un soldado estadounidense se enfrenta con Yahoo por el secreto de los correos electrónicos contenidos en el buzón de su hijo. Parece ser que la empresa se niega a darles acceso a ese buzón, so pretexto del carácter absolutamente confidencial de su contenido.

Como en todas las noticias periodísticas, no se nos aclaran algunas de las cuestiones, entre otras, si se ha iniciado ya un procedimiento judicial o estamos tan sólo ante una reclamación inicial efectuada de modo amistoso. En cualquier caso, ya se nos advierte que el abogado de la familia les va a recomendar que se hagan herederos del difunto, para poder acceder a todos sus bienes, entre ellos, sus correos.

¿Y esto es una noticia?. Veamos, si esto llega a suceder en España cualquier estudiante de quinto de carrera (dentro de poco sólo serán cuatro años) nos habría dicho que los descendientes del muchacho y si no los hay los ascendientes habrían de aceptar la herencia y desde ese momento todo el patrimonio - en sentido amplio - del fallecido pasaría a los herederos legales o testamentarios. La solución es rápida e idéntica a la de USA. ¿Por qué entonces primera plana de una sección dedicada a internet en un medio de prensa?, ¿acaso lo único que se pretende es vendernos el tópico de mire usted qué raros son los americanos?. No seré yo el que vaya a defender la excesiva litigiosidad de ese país, pero tampoco creo que se contribuya a un debate interesante y a la forja de una verdadera Sociedad del Conocimiento otorgando primera plana a una noticia que podría perefectamente pasar desapercibida, por lo natural de la solución del problema planteado.

Acepto que llama la atención la intangibilidad de los bienes reclamados (mensajes de correo electrónico) pero también los derechos de autor son bienes intangibles y nadie vería raro que los herederos de Julio Iglesias los reclamasen a la muerte de éste. Por mi parte, admitiría la especificidad de la información sólo en el caso de que finalmente Yahoo se negase a permitir el acceso de los familiares a la cuenta de correo a pesar de haberse declarado herederos, pero que yo sepa, eso no se ha producido todavía.

Quizá lo que desde la vertiente periodística se está intentando plantear es: ¿son los e-mails un bien susceptible de ser heredado?. Pregunto yo entonces: ¿no pueden los herederos de un premuerto acceder al correo depositado en un apartado postal, a pesar del vigente derecho constitucional al secreto de las telecomunicaciones?. Rogaría que alguien me contase si pudiese de la existencia de un caso denegando el acceso, porque no creo que lo haya. Exite suficiente base normativa en España para sustentar el acceso a esos bienes depositados en ese apartado de correos; de igual modo, a los depositados en mi buzón de correo electrónico.

Intentaré seguir el caso, si es posible, pero no creo que dé mucho de sí. En caso contrario nos encontraríamos como en el del gatito que quiso una señora secar en su microondas, cuyo final todos creo que conocen; algo que sólo puede pasar en una cultura jurídica como la norteamericana. Pero aquí seguimos una tradición continental, diferente a la anglosajona, y bastante tenemos con la introducción en la LSSICE de algo tan ajeno a nosotros como los códigos de conducta.

Por favor, absténganse los medios de comunicación de invitarnos de un modo más o menos directo a discusiones jurídicas que no tienen demasiado sentido por estos lares.

Bastante tenemos con nuestro Cuerpo Legal, como para otras zarandajas jurídico-periodísticas.

Un poco de seriedad.